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La buena alimentación, el ejercicio y el autocuidado son herramientas muy útiles para la prevención de enfermedades a partir de la quinta década de vida.
La buena alimentación, el ejercicio y el autocuidado son herramientas muy útiles para la prevención de enfermedades a partir de la quinta década de vida. (Shutterstock)

Probablemente, no te has enterado: la Organización Mundial de la Salud (OMS) escogió el período entre enero de 2021 y diciembre de 2030 como la “Década del Envejecimiento Saludable”. Con motivo de esta, una serie de esfuerzos concertados entre autoridades médicas, miembros de la sociedad civil y organizaciones de apoyo se realizarán para concienciar sobre el envejecimiento saludable, empezando por el autocuidado para una vida larga y saludable.

Tres expertos locales concurrieron en que la buena alimentación, el ejercicio y el autocuidado son herramientas muy útiles para la prevención de enfermedades en esta etapa de la vida. Sin embargo, compartieron consejos muy específicos que, a partir de la quinta década de vida, deberían considerarse con mayor seriedad.

Alejandro Pérez Ruiz, MD (fisiatra)

1. Preservar la masa muscular.

“Eso es esencial después de los 50 años. Esto implica que tenemos que incorporar [a nuestra dieta y suplementación] aminoácidos y proteínas limpias para mantener la masa adquirida o desarrollar alguna con el ejercicio. Hay estudios infinitos sobre los beneficios del ejercicio en la edad mayor, aunque nada más sea caminar media hora tres veces por semana”.

2. Mantener un balance hormonal adecuado.

“Se les olvida a muchas personas, pero no a los médicos. Hay evidencia de que muchas condiciones de salud se manifiestan cuando las hormonas no están en sus niveles correctos. En sus exámenes de laboratorio, pida que le hagan un estudio sobre su nivel de hormonas, y discuta los resultados con su médico primario”.

3. Hacer ejercicio adaptado a tu edad.

“Es una decisión importante. Probablemente, no necesites tanto entrenamiento cardiovascular, pero sí te ayudará mucho tener más fortaleza en tus músculos. Si estás en un gimnasio o haces ejercicios por tu cuenta, edúcate sobre la forma correcta de ejercitarte, el tiempo necesario, pero, de acuerdo con tu edad”.

4. Olvídate de la genética.

Que quede bien claro: la genética existe y la predisposición a una enfermedad crónica como la diabetes o la hipertensión es real, pero se activa por el medio ambiente y nuestro estilo de vida. No te resignes a la obesidad o a la diabetes porque ‘eso es de familia’. Come sano, manténte activo y duerme suficiente—¡a lo mejor la familia hace ejercicio contigo!”.

Astrid Santiago-Orria (profesora, educadora en salud comunitaria y gerontóloga)

1. El autocuidado permite establecer un alto nivel de conciencia.

[Eso incluye] actividad física, seguridad financiera, vida espiritual y desarrollo profesional, entre muchos otros asuntos. Si adquirimos esa conciencia bien temprano en la vida, llegaremos a la adultez mayor con una mayor autonomía y más capacidad para prevenir disparidades o diversidades que se atribuyen a la edad.

2. Generalizar sobre la “decadencia” de la vida con los años es perjudicial.

“Todos sabemos que el cuerpo se transforma con la edad, como parte de un proceso natural. Por lo tanto, si asumimos estas transformaciones, reconocemos que todavía en los años mayores, es posible aportar –con la sabiduría y la experiencia adquiridas—en diversos renglones de la vida y la interacción social”.

3. Si nuestra realidad física ha cambiado, existen maneras de adaptarse.

“Por ejemplo, una persona muy activa quizá tuvo una caída o un accidente. Su salud emocional puede haberse comprometido con el trauma, pero, con la ayuda de terapeutas sensibles a su necesidad, la persona puede reajustar, continuar –y hasta superar—su rutina de cuidado físico”.

4. Balancear el tiempo dedicado a la actividad física apoyará tus metas.

La resta y la división no son las únicas funciones matemáticas válidas cuando ‘tenemos que cambiar’ porque nos lo dice el médico. Si sumamos a nuestro día a día un tiempo para el ejercicio, el placer y el descanso, multiplicamos nuestras oportunidades para vivir de manera saludable”.

José Franceschini-Carlo, MD (neuropsiquiatra y especialista en geriatría)

1. Después de los 50 años, todo el mundo tiene que cuidarse.

Esa la edad es en la que empiezan a aparecer síntomas de condiciones silentes, como diabetes o la hipertensión. Si te haces tu chequeo médico desde temprano, tienes una mayor probabilidad de contener el impacto de una condición crónica, solo por detectarla a tiempo”.

2. Es necesario proteger las neuronas.

“Mediante el ejercicio y el aprendizaje de conocimientos prácticos o utilizables –algo tan sencillo como una canción, un poema, unas palabras en otro idioma- ambas prácticas apoyan la neuroplasticidad –la regeneración y transformación de las neuronas—y la neurogénesis –la creación de nuevas células nerviosas. [Esto es] algo que ayuda a prevenir muchos tipos de condiciones relacionadas con pérdida de movilidad o de memoria”.

3. Hay que evitar las intoxicaciones con alcohol.

Existe literatura científica que confirma un aumento en la posibilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia inducida por el consumo excesivo de alcohol, sobre todo entre los 30 y los 50 años. El alcohol también provoca caídas más dramáticas, con fracturas complicadas que, en un adulto mayor, tienen consecuencias graves”.

4. Dormir bien es esencial.

“El sueño es recuperador, rehabilitador; aumenta la energía, borra memorias innecesarias y renueva el cuerpo. Muchas personas subestiman la importancia del sueño. Si no has dormido bien por mucho tiempo, pudieras tener problemas, ya que el sueño mantiene el cerebro en un estado óptimo para vivir feliz”.

Para más información sobre las iniciativas de la OMS para promover el envejecimiento saludable, accede a https://www.who.int/initiatives/decade-of-healthy-ageing.

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