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La Academia ha invertido en nuevo equipo tecnológico dentro de los salones que incluye: pantallas interactivas, un monitor adicional para apreciar los estudiantes a distancia, sistema de sonido de alta calidad y cámara de alta definición instalada en el techo para brindar una visión de 180 grados del curso en vivo.
La Academia ha invertido en nuevo equipo tecnológico dentro de los salones que incluye: pantallas interactivas, un monitor adicional para apreciar los estudiantes a distancia, sistema de sonido de alta calidad y cámara de alta definición instalada en el techo para brindar una visión de 180 grados del curso en vivo. (Shutterstock)

Varias cepas del virus del papiloma humano, conocido como VPH, pueden causar enfermedades muy serias como el cáncer de cérvix, de vagina, de vulva, de pene, de ano y de cabeza y cuello, además de verrugas genitales.

Afortunadamente, existe la posibilidad de vacunarse y prevenir las complicaciones que produce esta infección cuando el cuerpo no es capaz de eliminarla. La vacuna contra el virus del papiloma humano incluye protección específica contra las cepas del virus asociadas a estas condiciones.

Se recomienda que se vacunen a todas las niñas y a los niños a los once años, aunque se puede comenzar desde los 9. Es importante recalcar que es preferible vacunar antes de que comience la actividad sexual, ya que esta infección se adquiere por contacto con piel infectada y en relaciones sexuales que envuelvan el área genital/genital o genital/oral. El virus del papiloma humano es muy común y, por eso, el riesgo es real.

Entonces, es importante saber que las vacunas estimulan el sistema inmunológico para crear defensas específicas contra los agentes infecciosos para los cuales hay vacunas. Existen varios tipos de vacunas. Es posible utilizar el germen, pero en su estado muerto. A este tipo de vacuna se le conoce como una vacuna inactivada. También hay vacunas que utilizan el germen completo, pero debilitado, para que produzca inmunidad, pero que no cause la enfermedad. A estas vacunas se les conoce como vivas atenuadas. Otras vacunas utilizan una parte del germen como una proteína o parte de la cápsula y, en ocasiones, se pega una parte del germen a un adyuvante para lograr la inmunidad. Hay vacunas que utilizan las toxinas que producen el germen como método de inducir inmunidad.

Las vacunas pueden administrarse de manera oral, nasal o inyectable. Al administrar una vacuna, el cuerpo y, específicamente, el sistema inmunológico, reconoce ese agente como extraño y crea defensas o anticuerpos específicos contra el agente infeccioso. Estas defensas tienen el potencial de atacar la infección real, si en algún momento tiene contacto con la persona. Las células blancas del torrente sanguíneo son esa línea de defensa.

Existen recomendaciones específicas en cuanto a la cantidad de dosis de cada vacuna. Estas recomendaciones se basan en estudios científicos donde se busca saber cuántas dosis son necesarias para asegurar una respuesta inmune robusta y duradera. En ciertas vacunas, también se sugieren refuerzos para mantener la inmunidad a largo plazo.

En el caso del VPH, se recomienda poner dos dosis separadas por 6 meses en pacientes menores de 15 años. Luego de los 15 años, la recomendación es administrar tres dosis. En este caso, la segunda dosis se administra dos meses después de la primera y la tercera dosis a los 6 meses de la primera. Con estos esquemas, los pacientes deben estar protegidos contra las cepas causantes de verrugas genitales o los cánceres causados por el VPH. Actualmente, esta vacuna tiene indicación para personas de hasta 45 años de edad.

Es importante recalcar que, si no se completan las dosis, no se puede garantizar una protección óptima y de larga duración. Es por este motivo que debemos de estar bien pendientes de no olvidar la segunda o la tercera dosis, según sea el caso. Esta vacuna es muy bien tolerada. Los efectos adversos tienden a ser dolor en el área de la inyección y en algunos jóvenes se reportan desmayos. De ocurrir un desmayo, se espera una recuperación rápida. Es por esta razón que recomendamos que el paciente esté sentado y se observe.

Esta vacuna ha demostrado una reducción significativa en los cánceres que se asocian al virus del papiloma humano y en verrugas genitales. Tenemos una herramienta efectiva y segura para combatir un problema de salud muy serio. No olvidemos utilizarla a la edad indicada y con las dosis recomendadas.

Fuentes: Academia Americana de Pediatría, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y Sociedad Americana Contra el Cáncer.

La autora es la presidenta de la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría.

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