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El trayecto de los seniors 2021 ha estado lleno de sorpresas, aprendizajes y experiencias que, a pesar de no ser tal como las habían visualizado años antes, les han permitido desarrollar destrezas y fortalezas que forjarán su futuro académico.
El trayecto de los seniors 2021 ha estado lleno de sorpresas, aprendizajes y experiencias que, a pesar de no ser tal como las habían visualizado años antes, les han permitido desarrollar destrezas y fortalezas que forjarán su futuro académico. (Shutterstock)

Si de algo saben los graduandos de la clase 2021 es del valor del compromiso, de la necesidad de ajustarse a lo inesperado y de perseguir sus sueños, sin importar los retos que se encuentren en el camino y es que, tras un año estudiando, mayormente, desde el hogar, los estudiantes están a punto de culminar una de las etapas más importantes de sus vidas: su graduación de cuarto año de escuela superior.

El camino, como cuentan tres jóvenes estudiantes de tres de las escuelas que forman parte de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, no ha sido sencillo. Sin embargo, el trayecto ha estado lleno de sorpresas, aprendizajes y experiencias que, a pesar de no ser tal como las habían visualizado años antes, les han permitido desarrollar destrezas y fortalezas que forjarán su futuro académico con una base sólida. Sus voces reflejan el sentir de una generación ávida de seguir adelante.

Karla Yanaira: “He aprendido bastante sobre mí misma”

Karla Yanaira Vázquez
Karla Yanaira Vázquez (Suministrada Suministrada)

Para Karla Yanaira Vázquez, estudiante de la escuela CeDIn Superior, el programa académico para los grados 9 a 12 del Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, aunque este año académico fue muy diferente a lo esperado, la escuela hizo todo lo posible para que, dentro de las circunstancias, todos sus estudiantes, sobre todo los seniors, tuvieran la mejor experiencia posible.

“Esperábamos un año senior, más que todo presencial, pero también lleno de actividades y privilegios que uno ya tenía en mente que se esperaban, pero, obviamente, no todos se pudieron cumplir”, dijo la joven, quien elogió los esfuerzos de la administración escolar para que, “aunque no fuera la misma experiencia que tal vez hubiésemos tenido si hubiéramos estado presenciales, nos sintiéramos al menos un poco especiales”.

“Primero que todo, los maestros fueron clave para eso porque, aunque la mayoría de nosotros no conocía a los maestros que nos iban a dar clases en nuestro último grado, ellos hicieron el salón un sitio cómodo, aunque fuera virtual”, agregó Karla Yanaira, al destacar que, aunque no los vio presencialmente, los pudo conocer bien.

“Me sentí como si estuviera ahí con ellos en el salón y eso, definitivamente, ayudó a que se sintiera un poco más acogedor”, sostuvo, mientras resaltó que las actividades y, sobre todo, la tecnología, también hicieron una gran diferencia.

“Como no se pudieron hacer las actividades presenciales, pues había que hacerlas virtuales y algo que lo diferencia CeDIn de otras escuelas es que está bastante avanzada tecnológicamente, así que en esa parte ayudó a hacer la experiencia un poco más fácil”, apuntó la joven, quien en otoño iniciará sus estudios universitarios en Michigan State University.

Lo más difícil

Karla Yanaira aseguró que lo más difícil durante la pandemia fue manejar la soledad.

“La mayoría de nosotros estábamos solos en nuestras casas la mayoría del tiempo. Tal vez algunos no porque tenían a sus padres que trabajaban al lado, pero, en mi caso, por ejemplo, había tiempos donde yo estaba sola en casa, entonces, de repente, era como bien frío el espacio, la computadora en frente tuyo, todos los días, y nunca había tiempo para desconectarse”, lamentó, aceptando la dificultad que implica trabajar y estudiar desde el hogar, sin oportunidad de desconectarse del todo de las tareas escolares. “Fue bien difícil para todos nosotros”, dijo.

Agradecida del apoyo incondicional

Pero, como suele suceder en momentos de crisis, en los que aunar esfuerzos y deseos para salir adelante es esencial, los momentos dificultosos que describe se vieron alivianados por los padres, los profesores, la administración escolar y los amigos a la distancia.

Definitivamente, mis padres fueron un gran apoyo. Yo creo que hablo por la mayoría de los estudiantes cuando digo que, aunque nuestros padres, de repente, se convirtieron en un ‘estorbo’ porque estaban ahí todo el tiempo, también fueron un gran apoyo en tiempos donde uno se sentía mal o que tal vez estaba solo en este mundo”, sostuvo, para decir que, en su caso, su madre la ayudaba a cambiar de perspectiva cuando le decía que, “en realidad, ‘las cosas no están tan malas como piensas: mira alrededor, mira lo positivo’”. Asimismo, además de los maestros, el director de la escuela, Miguel Rosa, estuvo bien pendiente a nosotros”, señaló, a la vez que explicó que en ninguna otra escuela que ella había asistido antes el director había estado tan pendiente a los estudiantes como él. “Definitivamente, fue una gran ayuda”.

Las enseñanzas más importantes

“He aprendido bastantes cosas sobre mí misma y eso es lo más importante, porque todos tuvimos mucho tiempo para estar con nosotros mismos y reflexionar sobre las cosas que nosotros sentimos o lo que hicimos o hacemos”, aseveró son certeza.

“Aprendí mucho, especialmente cómo bregar con situaciones que están fuera de mi control. Aprendí a ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío”, compartió, a la vez que aseguró que esta perspectiva positiva de ver la vida es un sentimiento común entre sus compañeros de clase.

Aprovechar las oportunidades

El mensaje de Karla Yanaira para sus pares es contundente: “aprovechen todas las oportunidades… yo sé que siempre dicen esto, pero es importante, especialmente ahora”.

“Mi clase no tuvo la oportunidad de tener un año senior normal, así que a los que van a tenerlo o tal vez tengan un año seminormal, aprovechen todas las oportunidades que tengan y cuando digo oportunidades no solamente me refiero a las académicas, pero, si de repente querías meterte a hacer algún deporte o en teatro, cantar u oratoria, haz todo lo que quieras hacer, porque uno nunca sabe cuándo no haya la oportunidad para hacer nada de eso. Mi consejo es que sean sociales también. Ábranse al mundo porque este tiempo no va a regresar”, finalizó diciendo.

JanLouis Andrés: paso firme hacia la universidad

JanLouis Andrés Báez López
JanLouis Andrés Báez López (Suministrada Suministrada)

A pesar de que la pandemia que cambió los planes de JanLouis Andrés Báez López, estudiante de la Academia Ponce Interamericana, también trajo a su puerta oportunidades que nunca antes hubiera imaginado, ya que, cuando el desánimo comenzaba a aparecer debido a que no podría compartir su último año escolar con sus compañeros y profesores, se vio iniciando cursos universitarios en el recinto de Ponce de la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

“Realmente, no me esperaba esto. Yo pensaba que iba a seguir tomando los cursos regulares de la academia en línea, pero no me esperaba esta oportunidad, la acepté y comencé a tomar los cursos universitarios durante los términos académicos de este año”, contó el joven, quien tomó cursos equivalentes al primer año en la concentración de ciencias biomédicas.

Si bien fue un reto al que se tuvo que acostumbrar poco a poco, la experiencia de compartir con compañeros de la academia y con jóvenes universitarios le brindó una nueva manera de ver las cosas.

“El hecho de aceptar el reto me ayuda a aceptar los retos que se me presenten porque, definitivamente, la experiencia ha sido increíble. No sabía que me iba gustar tanto porque, pese a las condiciones que estamos viviendo, pues estamos en pandemia, fue muy gratificante; conocí a nuevas personas, los profesores también nos recibieron con los brazos abiertos y con mucho respeto. Definitivamente, es algo que me voy a llevar para esta nueva etapa der mi vida”, afirmó, contundente, JanLouis Andrés, quien todavía está evaluando sus opciones universitarias, incluyendo la oportunidad de proseguir sus estudios en el recinto ponceño de la INTER, con miras a estudiar medicina más adelante.

Supera los retos, con apoyo incondicional

“Lo más difícil fue acostumbrarme al cambio, porque es un ambiente completamente distinto y el sistema de la universidad no es el mismo que el de la escuela. Entonces, poder sobrellevar eso al principio fue un poco complicado, pero, poco a poco, me fui adaptando, no me arrepiento de la decisión”, destacó, mientras sostuvo que todo fue más llevadero, gracias al apoyo que recibió.

“Mis mayores apoyos fueron mi familia, mi mamá, mi papá y mi hermano, al igual que mis amigos, mis profesores en general y las personas de la facultad de la academia, puesto que ellos también me presentaron esta oportunidad, así que yo tengo que darles las gracias a todos por estas nuevas experiencias”, expresó emocionado.

“Aprovechen las oportunidades”

A los estudiantes, sobre todo a los que están por graduarse, les invita que no le tengan miedo al cambio y a que aprovechen las oportunidades.

“Les exhorto a que acepten los retos, primero porque conocemos una parte de nosotros que no hubiésemos [conocido]. Yo no hubiese conocido esa parte de mí de aceptar retos, si no hubiese aceptado esto y, definitivamente, te desenvuelves en ambientes diferentes y eso te ayuda a crecer como persona y a formarte como ser humano”, resaltó, para finalizar diciendo que “los cambios brindan herramientas que se aprenderán a usar en el camino, así que no le tangan miedo al cambio”.

Rodolfo: “Nunca se rindan ante sus sueños”

Rodolfo Ramírez Roggio
Rodolfo Ramírez Roggio (Suministrada Suministrada)

Durante la pandemia, Rodolfo Ramírez Roggio ha aprendido sobre uno de los sentimientos que mueve al mundo para el bien común: la compasión y, aunque opina que, con la pandemia por COVID-19, la función de la escuela “como una puerta de entrada para que los estudiantes se puedan expresar y comunicar con sus amigos, y poder pasar el tiempo de una forma educativa” se ha visto trastocada, también reconoce que la escuela San Germán Interamericana ha hecho todo lo posible para mantener ese nivel de educación y comunicación tan necesario para el desarrollo estudiantil.

“Mis maestros han hecho lo máximo, llevando ese objetivo en mente, así que, aunque esta pandemia, claramente, ha sido difícil, tanto para los maestros como para los estudiantes, puedo decir que el nivel de la educación, de expresión y de comunicación con los estudiantes realmente no cambió tanto”, sostuvo.

El gran aprendizaje

No obstante, para el joven, que cursará estudios de Economía en la Universidad de Pensilvania, el mayor aprendizaje de esta etapa de su vida ha sido la compasión.

“Pienso que en esta experiencia he aprendido mucho sobre el valor de la compasión, especialmente de parte de mis maestros, pues ellos han estado enseñándome eso y tratando de expresar cómo ayudar a nuestros amigos y a la gente que ha estado en la parte negativa con la pandemia”, destacó, al mencionar que ha sido testigo del gran esfuerzo compasivo de su escuela para ayudar a sus estudiantes en estos momentos de crisis. “Eso me ha enseñado mucho”, aseveró, al destacar cómo la pandemia ha tenido efectos que se reflejan en los problemas a niveles macroeconómicos y socioeconónimos en el país. Sin lugar a dudas, poder observar todas estas experiencias desde una visión compasiva, le ha dado a Rodolfo la oportunidad de entender a otros y entenderse a sí mismo.

Más que excelencia académica

Aunque, para él, lo más importante siempre ha sido mantener la excelencia académica, acepta que los estudios virtuales representan un reto para todos los estudiantes.

“Pienso que, para mí, como para todos mis amigos, la pandemia y la virtud de que [los estudios] sean en línea hace que se haga un poco más difícil mantener ese mismo desempeño de calidad porque se pierde un poco de vista lo que está ocurriendo y la motivación para mejorar por sí mismo”, expresó. Sin embargo, gracias a la labor de sus profesores, logró sobreponerse a este desafío.

“Puedo decir que los trabajos que los maestros dieron este año se acoplaron a esta dificultad. Empezaron a ser más creativos”, comentó, al señalar que tuvo muchos trabajos artísticos y expositivos donde pudo expresar sus propias ideas sobre diferentes asuntos.

“Con eso nos ayudaron a reflexionar y a cuestionar sobre la pandemia. Este año, muchos de mis trabajos también terminaron siendo en referencia a la pandemia, así que eso ayudó mucho”, destacó, al aplaudir la labor de los maestros de la escuela y, en particular, la del profesor de matemáticas Juan Belén.

“Él es uno de esos maestros que tiene una pasión para la enseñanza y realmente es impresionante ver cómo no perdió la motivación y el desempeño en su trabajo durante la pandemia. Es tremendo maestro”, manifestó.

Al ser hijo de un médico, Rodolfo describió que el manejo del protocolo de prevención fue, por razones evidentes, más estricto que el de muchas de sus amistades, lo que le ayudó a comprender los problemas y las consecuencias que surgen por el coronavirus.

“Tengo que darles gracias a mis papás porque ellos siempre quieren lo mejor para mí y me enseñaron mucho sobre la pandemia”, acotó.

Imprescindible no dejar de perseguir los sueños

Mientras citaba algunas de las estadísticas sobre el coronavirus, Rodolfo se mostró positivo ante el futuro del país ante la pandemia, como fruto de la perseverancia del pueblo para sobrellevarla.

“El consejo más grande que puedo dar es que nunca se rindan y que sigan sus sueños. Yo creo que hoy, más que nunca, se puede ver la perseverancia del ser humano en acoplarse a cada situación, así que lo único que puedo decir es que nunca se rindan y que sigan sus sueños, que van a poder lograr sus objetivos”, concluyó.

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