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A través de la tecnología, los estudiantes pueden ver la estructura del curso, las lecturas y otros recursos.
A través de la tecnología, los estudiantes pueden ver la estructura del curso, las lecturas y otros recursos. (Shutterstock)

Cuando el profesor Eliut Flores era estudiante de bachillerato tenía que escribir sus ensayos y monografías a mano para luego pasarlas a maquinilla. También tenía que ir a los tarjeteros y luego esperar a que un empleado de la biblioteca le buscara los libros que necesitaba leer. Pero, una vez tuvo una computadora en sus manos, renunció a todas las prácticas análogas.

Con la llegada de la tecnología, y reconociendo sus múltiples beneficios en el proceso de educación, hoy día, Flores prácticamente le prohíbe a sus estudiantes que utilicen libretas.

“En los pasados 20 años, medio en broma y en serio, yo regaño a los estudiantes que usan libretas en mis clases. Les digo que eso es letra muerta; les pregunto si tienen computadora, cuando me dicen que sí, les pregunto por qué no está aquí. Ellos se sorprenden porque hay profesores que se molestan si los estudiantes usan computadora durante la clase. Pero, esas notas las pueden usar en sus investigaciones. Otro aspecto importante es que, usualmente, los profesores hablamos rápido y, a veces, los estudiantes son tímidos y no se atreven a preguntar qué significa algo, cuando tienen computadora de forma muy discreta pueden buscar la definición de algún concepto”, contó el catedrático del Departamento de Ciencias de la Información del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

Para el docente, la tecnología ha cambiado el énfasis de la educación superior. Antes, durante las clases presenciales, los profesores miraban a los estudiantes y trataban de cuestionarlos para comprobar el proceso de enseñanza. Ahora, la educación requiere un esfuerzo de seguimiento más personalizado y democrático.

“Con democrático me refiero a que antes de contar con las herramientas tecnológicas, los estudiantes podían pasar todo el semestre sin hablar en el salón de clases. Con la educación en línea, o con recursos tecnológicos, hay una diferencia porque los profesores llevan constancia escrita de la participación de cada estudiante cuando participan de las actividades del curso”, indicó el educador.

Otra de las grandes diferencias y beneficios de la tecnología en la educación superior es que les permite a los profesores actualizar sus materiales, como lecturas y ejercicios, más a menudo.

“Los profesores que se organizan para preparar sus cursos en línea, sean híbridos o completamente a distancia, son más capaces de acoplarse a las situaciones de emergencia que los profesores análogos. El mejor ejemplo es la pandemia del COVID-19, las clases que están montadas en línea no se afectaron y los estudiantes tampoco”, agregó Flores.

Ciertamente, el acceso a internet ha sido crucial en la utilización de las tecnologías, pues, ha permitido que muchos profesores preparen sus cursos con algún Learning Management System (LMS), que es un un software que se emplea para administrar, distribuir y controlar las actividades de formación no presencial de una institución u organización. Ahí, los estudiantes pueden ver la estructura del curso, las lecturas y otros recursos. Esto, junto a otras plataformas, como Teams o Zoom, que se utilizan para la discusión, los estudiantes pueden completar un grado universitario, sin salir de su hogar.

De esa forma, los alumnos pueden ir a su ritmo y desarrollar más habilidades tecnológicas para el mundo laboral.

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