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Aun cuando los nuevos avances en el tratamiento del VIH representan un triunfo que da vida, una persona de 50 años o más que se mantiene activa sexualmente debe hacerse la prueba para la detección del VIH por lo menos una vez al año.
Aun cuando los nuevos avances en el tratamiento del VIH representan un triunfo que da vida, una persona de 50 años o más que se mantiene activa sexualmente debe hacerse la prueba para la detección del VIH por lo menos una vez al año. (Shutterstock)

Un 21% de la población actual de personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en Puerto Rico ubica en el grupo demográfico de adultos mayores —personas de 50 años en adelante.

La doctora Brenda Mariola Rivera Reyes, especialista en neumología pediátrica y con un grado doctoral en inmunología, afirmó que, “por los avances tecnológicos y científicos, la expectativa de vida para estos pacientes ha mejorado notablemente, [por lo que] estas condiciones coexisten con otras que se desarrollan con el envejecimiento”.

Rivera Reyes enfatizó que, “aunque han disminuido, uno de cada seis diagnósticos nuevos de VIH pertenece a este grupo demográfico, lo que es un triunfo y un reto: ya no se trata de ganar años, sino calidad de vida”. Por esa razón, apunta, los protocolos de tratamiento deberán cambiar su enfoque al tratamiento como una infección crónica.

Para la experta, vivir y envejecer con VIH es distinto a envejecer con otras comorbilidades porque muchos pacientes seropositivos padecen otras condiciones asociadas a la vejez.

Según Rivera Reyes, hay evidencia científica de que las personas de más de 50 años que viven con VIH atraviesan un “envejecimiento acelerado” y, por la efectividad del tratamiento antirretroviral, “cada vez hay menos diagnósticos de sida, pero, sí se desarrollan más comorbilidades”. Por ejemplo, el 87% de la población seropositiva tiene un riesgo medio o elevado de padecer enfermedades coronarias crónicas, hay un 50% de aumento en la probabilidad de desarrollar algún tipo de cáncer y se triplica el riesgo de desarrollar insuficiencia renal.

Un 15% de los diagnósticos nuevos de VIH ocurren en personas mayores de 50 años. [Hay personas que adquirieron y vivieron con VIH] casi cinco años antes de ser diagnosticadas”, explicó Rivera Reyes. Por tanto, aun cuando los nuevos avances en el tratamiento del VIH representan un triunfo que da vida, una persona de 50 años o más que se mantiene activa sexualmente, con conductas susceptibles a la exposición, debe hacerse la prueba para la detección del VIH por lo menos una vez al año, para evitar daños mayores.

“En ese aspecto, en esta población 50+ es esencial concienciar sobre la posibilidad de adquirir el virus si no utiliza las medidas de protección adecuadas”, subrayó finalmente.

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