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No se detienen las investigaciones para tratar y prevenir el VIH
No se detienen las investigaciones para tratar y prevenir el VIH (Shutterstock)

En estos momentos, existen tratamientos efectivos que permiten que las personas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) tengan una mejor calidad de vida y se evite la transmisión del virus.

También, hay mucha información sobre cambios en el estilo de vida que disminuyen ese riesgo, así como el uso de tratamientos para prevenir que aquellas personas VIH negativas adquieran el virus. Sin embargo, la carrera para detener el progreso de esta enfermedad no se ha detenido y, como parte de esta, investigadores de todo el mundo continúan realizando esfuerzos para identificar nuevas estrategias de prevención y tratamiento que provean un mayor impacto para finalizar la epidemia del VIH.

De hecho, en febrero de este año, el Gobierno de Estados Unidos asignó un presupuesto millonario para impulsar una agresiva iniciativa con miras a erradicar el VIH en Estados Unidos.

“Ending the HIV Epidemic: A Plan for America” es el nombre de la iniciativa que asigna presupuestos a diversas agencias, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), el Departamento de Salud y Recursos Humanos de Estados Unidos y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), entre otras, para incrementar las estrategias de prevención, tratamiento e investigación. Entre otras recomendaciones, este plan establece que, para tener un mayor impacto, la primera fase será implementada en aquellos lugares donde más del 50 % de los diagnósticos hayan ocurrido entre 2016 y 2017. San Juan, Puerto Rico, está incluido dentro de este grupo, en conjunto con 48 condados de Estados Unidos y Washington, D. C.

Mientras tanto, los esfuerzos de investigación para lograr esta meta se concentran en varias vertientes importantes que se relacionan con la prevención, la disminución de terapias de tratamientos para reducir la toxicidad y la búsqueda de terapias para los pacientes que ya han fallado los tratamientos disponibles, entre otras áreas de importancia.

Así lo explicó el doctor Iván Meléndez Rivera, principal oficial médico y de operaciones de Centro Ararat, Inc., quien agregó que, si bien algunas investigaciones, como las de la vacuna preventiva, han encontrado escollos, otras, como las que tratan de eliminar la toxicidad de las terapias, por ejemplo, resultan ser prometedoras.

“Ahora mismo, en el VIH se están tratando dos grandes vertientes. La primera tiene que ver con todo lo que es prevención, como la vacuna, la inyección de tratamiento para prevenir la infección de VIH”, describió el doctor Meléndez Rivera, al destacar que, aunque el mayor estudio de vacuna preventiva fue detenido recientemente porque no mostró ser efectiva, existen estudios adicionales en el área de vacunación, además de otras formas mecánicas para prevenir la enfermedad, como el anillo vaginal y un método intradermal que provea el medicamento de uno a tres años.

“La otra gran vertiente es en cuanto al tratamiento de personas infectadas, haciendo énfasis en los que son resistentes a las terapias ya aprobadas y en simplificar tratamientos, disminuyendo la cantidad de medicamentos que tienes en una misma terapia”, explicó el médico, quien enfatizó que la meta de simplificar la terapia es usar menos medicamentos para que los pacientes tengan menos efectos secundarios y disminuya la toxicidad a largo plazo.

“Hace dos años que estamos hablando de la doble terapia nuevamente. No es la misma doble terapia que utilizábamos hace 15 años, es una doble terapia totalmente distinta trabajando en diferentes sitios de inhibición en la replicación del virus”, puso de ejemplo Meléndez Rivera, quien subrayó que “si yo puedo tratar tan bien el VIH con dos medicamentos mejor que con tres, pues, un medicamento menos es una toxicidad menos, así que, entonces, vamos a eliminarlo”.

De otra parte, al comentar sobre la reciente paralización del mayor estudio de vacuna preventiva de VIH que se estaba realizando, Meléndez Rivera resaltó que la razón principal para que se detuviera fue que no se probó la efectividad de esta para evitar adquirir el VIH.

El estudio en cuestión, HVTN 702, patrocinado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés), se llevó a cabo en Sudáfrica durante 18 meses y contó con más de 5,400 personas seronegativas de entre 18 y 35 años. Se detuvo luego de que una junta independiente de monitoreo de datos y seguridad alertara sobre la inefectividad de la vacuna para prevenir el VIH: habían ocurrido 129 infecciones entre los vacunados y 123 entre aquellos que recibieron un placebo.

A través de un comunicado escrito, el doctor Anthony Fauci, director del NIAID, expresó que, aunque el hallazgo es decepcionante, no le sorprendía.

“Una vacuna contra el VIH es esencial para poner fin a la pandemia mundial y esperábamos que este candidato a vacuna funcionara. Lamentablemente, no lo hace”, dijo Fauci.

Al explicar que existen varias cepas de VIH y que, para ser exitosa, una vacuna potencial debiera ser efectiva para la mayoría de las cepas, el doctor Meléndez Rivera indicó que, precisamente, una de las razones por la que es tan difícil lograr una vacuna contra el VIH radica en que, al ser un virus RNA, para poder replicarse dentro del cuerpo, debe “transcribir” su material a DNA y durante esta transcripción ocurren errores. Las vacunas tienen que hacerse con la secuencia en DNA para que nuestro sistema inmunológico pueda crear memoria.

Para entenderlo mejor, es como entrar un gran texto al traductor de Google y, al obtener la traducción, vemos que no es exacta y tiene muchos errores. Está ahí, pero, no nos sirve.

“Eso es lo que pasa, ese cambio, tras que no es exacto, también tiene errores. Es lo que llamamos mutaciones, que son cambios que ocurren naturalmente, lo que quiere decir que (la vacuna) va a brindar la información para crear los anticuerpos, pero estos anticuerpos no van a ser efectivos para inhibir el VIH ya que no tendrá la secuencia para identificarlo”, indicó el médico.

Agregó que “el problema es que, al no poder tener esa codificación exacta para pasar de RNA a DNA, cuando se pone la vacuna no sirve para las diferentes cepas del VIH. Por razones similares, es que no existe una vacuna de hepatitis C, que es causada por otro virus RNA”, destacó al recordar que, en el caso de algunos virus RNA, se han logrado desarrollar vacunas, como es el caso del virus RNA de una sola cadena que es la influenza. En el caso del virus DNA, como hepatitis A o B, este desarrollo de vacunas ha sido más sencillo.

Es interesante notar que la vacuna experimental se basó en una vacuna que ofrecía un 33 % de efectividad, lo que, aunque insuficiente para uso generalizado, ofreció un pie forzado a los científicos.

Meléndez Rivera destacó que, debido a que hay tantas alternativas en el área de prevención de VIH, “el día que se hable de una vacuna que sirva quiere decir que sirve para básicamente todos los genotipos o todas las familias que hay relacionadas al virus de VIH”.

No obstante, este revés, y considerando que una vacuna efectiva contra el VIH sería esencial para avanzar en la lucha contra el VIH/sida en el futuro, otras vacunas importantes a gran escala siguen en fase de prueba, además de que se realizan otros estudios en diversas áreas de interés. A continuación, algunos de los más relevantes.

Ensayo clínico Mosaico

Este estudio prueba una vacuna para prevenir el VIH en personas transgénero, hombres homosexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres que son VIH negativos en el continente americano y en Europa. Busca evaluar la eficacia de una vacuna que, preliminarmente, mostró resultados prometedores.

La investigación, que se encuentra en la Fase III y se está usando en miles de personas, se encuentra en una etapa crucial para determinar su posterior aprobación y comercialización. Se espera que los resultados estén listos en el 2023.

Ensayo clínico Imbokodo (HPX2008/HVTN 705)

Se encarga de probar una vacuna contra el VIH entre las mujeres del África subsahariana (Malawi, Mozambique, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue). Las inscripciones se completaron en mayo de 2019, con 2,600 mujeres entre edades de 18 a 35 años y activas sexualmente, que no fueran VIH positivo y no estuvieran embarazadas. Las participantes recibirían seis inyecciones durante un período de 12 meses: una en la inscripción y en el tercer mes, y dos inyecciones cada una en los meses 6 y 12.

Este estudio es una colaboración entre la Red de Ensayos de Vacunas contra el VIH (HVTN, por sus siglas en inglés) y Janssen Pharmaceuticals, diseñado para probar un régimen de vacunas preventivas contra el VIH que abarca los diferentes tipos de VIH encontrados en todo el mundo. Se espera que los resultados iniciales de la Fase 2b estén disponibles en el 2021.

Medicamento inyectable de acción prolongada

Este estudio científico comparó la eficacia de cabotegravir versus tenofovir/emtricitabina (nombre comercial para Truvada, medicamento producido por la farmacéutica Gilead) como terapia de profilaxis preexposición (PrEP, por sus siglas en inglés) en 4,565 hombres que tienen sexo con hombres y mujeres transgénero.

No fue hecho por ninguna farmacéutica, sino por la HIV Prevention Treatment Network-HPTN (Red de Ensayos de Prevención del VIH), una red mundial compuesta por médicos, educadores, científicos, microbiólogos y otros profesionales financiada por el gobierno federal. Este esfuerzo establece y prueba la inocuidad y eficacia principalmente de intervenciones destinadas a prevenir la transmisión del VIH, a la cual los Institutos Nacionales de la Salud otorgaron el dinero a través del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.

Los resultados preliminares del estudio, denominado HTPN 083, fueron tan alentadores que fue detenido antes de tiempo, ya que se descubrió que el cabotegravir era 69 % más afectivo que el medicamento que existe para prevenir el adquirir el VIH. Del análisis intermedio de los datos del estudio se establece que, de las 4,565 personas utilizadas en la muestra, solamente 50 adquirieron el VIH. De estas, doce infecciones se dieron en el grupo que usó el inyectable, mientras que 38 fueron en el grupo que tomó la píldora tradicional diaria.

DELIVER: anillo de dapivirina y terapia de profilaxis preexposición

Este ensayo clínico fue financiado por los NIH para evaluar la seguridad del anillo vaginal mensual de dapivirina como terapia de profilaxis preexposición en mujeres embarazadas. Este es el primer ensayo clínico de este tipo y se lleva a cabo en África meridional y oriental. Financiado por los NIH, este también evaluará la seguridad de una tableta antiviral oral diaria para la profilaxis previa a la exposición al VIH (PrEP) en mujeres embarazadas y cuánto las mujeres aceptan y usan estas dos herramientas de prevención del VIH.

“Las mujeres necesitan métodos confiables de prevención del VIH que sepan que son seguras durante el embarazo para ellas y sus bebés”, resaltó en un comunicado el doctor Anthony S. Fauci, director del NIAID, al agregar que “este nuevo ensayo clínico proporcionará datos importantes sobre la seguridad de la PrEP y el anillo de dapivirina durante el embarazo y ayudará a los futuros padres a tomar decisiones de prevención del VIH bien informadas”.

La evidencia limitada de ensayos clínicos e informes anteriores sugiere que tanto la PrEP como el anillo de dapivirina son seguros para las mujeres embarazadas y sus fetos, pero la seguridad de estas herramientas durante el embarazo aún no se ha demostrado en un ensayo clínico diseñado específicamente para abordar esta cuestión, señala la información del NIAID.

Implante subdermal para prevenir el VIH

Debido a que muchas personas que comienzan la PrEP no se adhieren a la terapia o toman las píldoras solo de manera intermitente, la farmacéutica Merck & Co. investiga un implante de liberación lenta de un medicamento antirretroviral experimental. La combinación promete proteger contra el VIH por un año o más.

La ventaja de este tipo de terapia es que ofrece una manera más simple para tratar o prevenir el VIH, lo que sería un elemento crucial para cambiar la manera en que se aborda el VIH. Aunque el estudio solo incluyó a doce personas, el doctor Fauci lo vislumbra como uno de gran potencial, ya que, si el implante resulta seguro y efectivo en estudios a gran escala, “podría ser un avance que cambiaría el juego”.

Para este régimen de PrEP sin píldoras diarias, Merck probó dos dosis de su compuesto, MK-8591 o islatravir, que inhibe una enzima que el VIH necesita para replicarse, en implantes de liberación lenta, muy similar a los utilizados para la anticoncepción.

Los investigadores colocaron implantes debajo de la piel de personas que no estaban infectadas con el VIH y los dispositivos liberaron el compuesto durante 12 semanas antes de ser removidos. Cuatro semanas después, los investigadores midieron los niveles de MK-8591 en la sangre de los participantes. En las seis personas que recibieron la dosis más alta, los niveles se mantuvieron tan altos que los investigadores proyectaron que el implante podría frustrar la infección durante 12 a 16 meses. No surgieron problemas de seguridad, según reporta la página del NIAID.

Estudio para personas con VIH que tienen una alta carga viral a pesar del tratamiento

De acuerdo con la página de ensayos clínicos de los NIH, a pesar de que muchas personas reciben terapia antirretroviral combinada para trata la infección por VIH, este tipo de terapia generalmente disminuye la cantidad de virus del VIH en la sangre (llamada carga viral) a niveles muy bajos, pero, si no se toman como se indican, o si los medicamentos no son lo suficientemente fuertes, el virus puede volverse resistente a ellos y no controlar el virus. El objetivo de este estudio es controlar el VIH en personas que no pueden reducir su carga viral con sus actuales medicamentos antirretrovirales.

Inicialmente, los participantes ingresarían en la instalación hospitalaria de los NIH por siete u ocho días. Allí, recibirían sus medicamentos en horarios estrictos, se les harían pruebas de laboratorio y tendrían citas con médicos, farmacéuticos y trabajadores sociales para evaluar su adherencia al tratamiento. De ser necesario, su tratamiento pudiera ser cambiado. Tendrían seguimiento hasta por dos años.

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