Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 30 días.
La sonografía también ha cambiado la forma en la que se practica la obstetricia.
La sonografía también ha cambiado la forma en la que se practica la obstetricia. (Shutterstock)

A través de los años, la sonografía prenatal (también conocida como ultrasonido) ha ocupado un sitial importante dentro del cuidado médico de la gestante y del bebé por nacer.

Este es un estudio seguro e indoloro en el que se usan ondas de sonido para evaluar desde las estructuras internas de la embarazada, hasta la forma y la posición del bebé. Por su valor indiscutible, entre las pruebas de diagnóstico prenatal, la sonografía obstétrica, realizada en diferentes etapas del embarazo, provee información importante para brindar un mejor cuidado médico y descartar posibles complicaciones, entre otros beneficios.

“La sonografía y la obstetricia van de la mano porque la sonografía creció más rápidamente en el campo de la obstetricia, pero la obstetricia también se benefició de la llegada de la sonografía, al implementarse como una modalidad de imágenes que se consideraba —y se sigue considerando— segura para el feto porque no conlleva la radiación típica de los rayos X y de otras modalidades [de imágenes]”, explicó el doctor William Ramírez Cacho, subespecialista en medicina materno fetal y director de Obstetricia y Ginecología del Manatí Medical Center y Mayagüez Medical Center.

De acuerdo con el doctor Ramírez Cacho, si bien tanto la técnica como la modalidad de la sonografía no han variado grandemente en la práctica, el avance más evidente se encuentra en el software (programado) que se usa en las máquinas para interpretar las ondas de sonido que rebotan en las estructuras de la paciente. Es decir, “cómo la máquina las va interpretando y las va transformando y convirtiendo en imágenes que hoy en día nos permiten hasta ver superficies a través de distintas modalidades”, detalló el también vicepresidente de Salud de la Mujer del Grupo Hospitalario en Manatí, Mayagüez y Bayamón Medical Center.

Por ejemplo, “en la sonografía uno puede ver y diagnosticar una espina bífida incluso antes del momento que se ordena una prueba de alfafetoproteína”, dijo el subespecialista, al agregar que, hoy día, la sonografía es la prueba utilizada para identificar los defectos del tubo neural del bebé, ya que no es invasiva como la prueba de alfafetoproteína, en la que hay que sacarle sangre a la madre y realizar una amniocentesis.

“Así que la sonografía también ha cambiado la forma en la que practicamos la obstetricia y cambió por completo la forma de ofrecer cuidado prenatal por todas las cosas que podemos hacer por las mamás que están a riesgo de tener bebés con anomalías, sobre todo por las mamás que son mayores de 39 años, y de ahí partimos”, aseguró Ramírez Cacho.

Tomando en cuenta que, de acuerdo con el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (ACOG, en inglés), se recomienda hacer, al menos, una sonografía en cada trimestre del embarazo, el doctor Ramírez Cacho afirmó que, “la sonografía se utiliza para muchas cosas y todo va a depender del trimestre en el que esté la paciente”.

Primer trimestre

“En el primer trimestre vamos a poder ver la viabilidad del embarazo y que se haya implantado dentro del útero. De la misma forma, podemos identificar embarazos que estén fuera del útero (embarazo ectópico), lo cual requiere otro tipo de manejo; y ver el tamaño del saco, el tamaño del embrión y si el embrión tiene latidos. También podemos definir si es un embarazo múltiple, evaluar las placentas y dónde están ubicadas y las estructuras de la mamá”, describió el subespecialista.

Añadió que, del mismo modo, durante el primer trimestre, se pueden evaluar las estructuras en el cuerpo de la mamá, como los ovarios, para ver si hay alguna otra patología; y, a la vez, hacer una evaluación completa de la pelvis materna, observando si el útero tiene fibromas o algún tipo de defecto como septos u anomalías congénitas que puedan ocasionar complicaciones durante el embarazo, defectos congénitos, parto prematuro, retraso del crecimiento intrauterino o, en algunos casos, la pérdida del embarazo.

Hoy en día, la evaluación del cuello de la matriz es una de las cosas principales en la que se utiliza la sonografía porque sabemos que una de las causas de pérdidas de embarazos en el primer y en el segundo trimestre es la insuficiencia cervical. Con esta técnica podemos ir evaluando la estructura del cuello uterino, cómo se mantiene y cómo se acorta, y predecir si hay insuficiencia cervical”, apuntó el médico. Esto es relevante porque la insuficiencia cervical causa parto prematuro o la pérdida de un embarazo.

Segundo trimestre

Según el médico, en el segundo trimestre, entre las 18 y las 22 semanas, además de evaluar el útero y el cuello de la matriz —que se sigue evaluando para para saber si está acortándose— es que corresponde el sonograma comprensivo de anatomía fetal o el sonograma de anatomía abarcador.

También conocido generalmente como sonograma nivel 2, este “evalúa una serie de estructuras que en el sonograma obstétrico rutinario no se ven. Esta evaluación se enfoca en la detección temprana de anomalías en el bebé para informárselo a los padres e ir diseñando con tiempo los diferentes tipos de estrategias para manejar esas anomalías”, enfatizó el doctor Ramírez Cacho, al resaltar que algunas anomalías fetales, como, por ejemplo, la obstrucción de la vejiga o algunos defectos del tubo neural, se pueden intervenir mediante terapias de cirugía fetal, proveyendo una mejor prognosis al bebé por nacer.

“Así que hay un sinnúmero de beneficios de hacer esa sonografía para poder detectar esas anomalías y saber cómo abordarlas y cómo diseñar su cuidado prenatal basado en los hallazgos que se obtengan”, redundó Ramírez Cacho.

Tercer trimestre

“En el tercer trimestre, la sonografía se enfoca, más que nada, en el bienestar fetal, en ver el líquido amniótico, los movimientos del bebé, cómo está creciendo, como está la placenta y esta tecnología nos ayuda, en cierta forma, a predecir cuándo el bebé está en problemas dentro del útero”, dijo, al recalcar que, con el advenimiento del doppler, una modalidad de estudio “que nos permite medir la velocidad del flujo de un líquido a través de una estructura, en este caso la sangre a través de la arteria umbilical, en cierta forma nos ayuda a predecir cuándo el bebé está en problemas dentro del útero”.

Según explicó, esta modalidad permite evaluar periódicamente al bebé para permitir que siga creciendo y evitar un parto prematuro, con todas las implicaciones que esto conlleva.

Modalidades de sonografía obstétrica

Además del doppler, el doctor Ramírez Cacho mencionó que existen otras modalidades que incluyen las siguientes:

  • Color Flow: mediante esta, una computadora recopila y procesa los sonidos, creando gráficas o imágenes a colores que representan el flujo sanguíneo a través de los vasos sanguíneos y que sirven para evaluar estructuras cardiovasculares, dentro del cerebro, el abdomen y otras para identificar anomalías.
  • Modo M (M Mode): es una evaluación lineal del movimiento de las estructuras que permite identificar arritmias cardiacas en el feto.
  • Tercera Dimensión (3D): utiliza un transductor volumétrico, que, además de mirar hacia abajo y a hacia los lados, mira también el grosor de la estructura, que luego el software de la computadora reorganiza y recrea, dando una imagen de la superficie evaluada. Según dijo el doctor Ramírez Cacho, este tipo de modalidad es especialmente útil para mostrarles a los padres algún defecto y explicarles los pasos a seguir, así como en su componente clínico para evaluar ciertas estructuras como el útero.
  • Cuarta Dimensión (4D): no es otra cosa que el 3D en tiempo real, pues permite ver el bebé en movimiento
  • Stic: es una modalidad donde se evalúa el corazón del feto en 3D y que permite, mediante la disección de la imagen volumétrica obtenida, evaluar el corazón parte por parte, sin la necesidad de que el cardiólogo pediátrico esté presente.

El futuro

“Ya estamos viendo los avances, con esto que estamos haciendo de la sonografía del Stic y diría que en los próximos 20 años, como mucho, veremos quizás una modalidad donde se haga un barrido o escaneo de la anatomía del bebé al adquirir la imagen en tercera dimensión del bebé en varios ángulos y con eso la misma computadora va a recrear una imagen y nosotros podremos ir chequeando al bebé parte por parte, haciendo una disección virtual del bebé para identificar las anomalías”, opinó, a la vez que hizo un llamado a los obstetras a que “ese sonograma de las 18 a las 22 lo haga uno de estos especialistas que tienen las máquinas, los recursos y las modalidades de sonografía para un mejor manejo y evaluación” del cuidado materno fetal.

Asimismo, mencionó que sería ideal y de gran ayuda si se estableciera una colaboración entre el Departamento de Salud, la Administración de Seguros de Salud (ASES) y los siete perinatólogos que practican al momento en la isla para establecer una red virtual donde puedan compartir e intercambiar información de los casos que atienden a través de la isla, lo que permitiría un mejor cuidado prenatal a las mujeres del país y a sus bebés por nacer.

💬Ver comentarios