La doctora Karen Ruperto, directora de medicina general del Centro de Salud Conductual San Lucas del Centro Médico Episcopal San Lucas en Ponce
La doctora Karen Ruperto, directora de medicina general del Centro de Salud Conductual San Lucas del Centro Médico Episcopal San Lucas en Ponce (BrandStudio)

Cuando un individuo se enferma, por lo general experimenta síntomas que van desde dolor de cabeza, catarro o hasta fiebre, afectando así su funcionamiento en cualquier nivel. Usualmente esta sintomatología la manejan con una aspirina, descanso o algún jarabe y a los días vuelven a sentirse bien.

Sin embargo, la historia es distinta para quienes padecen el trastorno de síntomas somáticos (TSS). En estos casos, los problemas de salud se convierten en un foco bien importante y las sensaciones físicas se pueden interpretar como signos de enfermedades graves. Para ellos, una molestia corporal –por leve que sea– puede ser la causa de ansiedad extrema y otros disturbios emocionales, explicó la doctora Karen Ruperto, directora de medicina general del Centro de Salud Conductual San Lucas del Centro Médico Episcopal San Lucas en Ponce.

“Los pacientes del TSS tienen pensamientos y sentimientos bien intensos relacionados a sus padecimientos físicos. A menudo piensan lo peor de sus síntomas y hacen consultas frecuentes con el médico o en las salas de emergencia buscando alguna explicación a su sintomatología, aunque ya se les haya descartado otras enfermedades graves. La ansiedad y la preocupación que esto les genera es tan extrema que les impide hacer sus rutinas diarias y persiste aun cuando tengan exámenes médicos con resultados negativos”, abundó la doctora Ruperto.

Causas y síntomas

Según la doctora Ruperto, hay múltiples causas del TSS. Puede que la persona, por genética, tenga más sensibilidad al dolor o más dificultad para manejarlo. De igual modo, puede que sea una conducta aprendida: los hijos que ven al padre quejarse exageradamente de dolor de cabeza pueden reaccionar de igual forma cuando les da a ellos.

De las molestias corporales el dolor es lo más que predomina, pero también se observa debilidad, fatiga o problemas respiratorios –indicó la doctora Ruperto–. “Cuando estos síntomas se presentan y hay dificultad para manejarlos, se desarrolla mucha ansiedad, estrés y depresión”.

“Estos pacientes pueden pensar que los padecimientos cotidianos son mortales: que un catarro es una pulmonía, que un dolor de cabeza es un tumor, que una molestia en el pecho significa que están infartando”, agregó la galena.

Un tratamiento integral

La doctora Ruperto sostuvo que el momento de buscar ayuda es cuando los síntomas (dolor, debilidad, fatiga, problemas respiratorios) se agudizan a un nivel que la persona no puede desempeñarse en su día a día, ya que existe preocupación constante sobre posibles enfermedades o hay temor sobre la gravedad de los síntomas, aun sin que exista evidencia médica. Una señal de alerta es tener la necesidad de visitar a varios médicos para realizarse múltiples exámenes, en su mayoría innecesarios.

“Como sienten algo tan intenso y esto les causa mucha angustia, no quedan convencidos cuando se les dice que todo está bien, ya que creen que la evaluación o el tratamiento médico no ha sido el adecuado. Entonces van a especialistas buscando explicaciones y no quedan conformes, aun viendo resultados negativos de lo que ellos presumen que padecen”, detalló.

El TSS es tratable. En el Centro de Salud Conductual San Lucas, los pacientes reciben tanto evaluaciones físicas como psiquiátricas. Mediante psicoterapia, se les ayuda a analizar los pensamientos y sentimientos que tienen sobre su salud, con el propósito de reducir la ansiedad extrema que padecen para que puedan desenvolverse mejor en su vida diaria.

Para más información, puede llamar al 787-625-1400.

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