Brenda Pagán, trabajadora social clínica del Centro de Salud Conductual San Lucas en el Centro Médico Episcopal San Lucas de Ponce
Brenda Pagán, trabajadora social clínica del Centro de Salud Conductual San Lucas en el Centro Médico Episcopal San Lucas de Ponce (BrandStudio)

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año, cerca de 700,000 personas cometen suicidio. Entre enero y mayo de este año se han privado de su vida 81 personas en Puerto Rico, según estadísticas del Departamento de Salud: 72 hombres y 9 mujeres, lo que representa un aumento de 10 muertes por suicidio en comparación con lo registrado para este mismo periodo el año pasado.

Una de las principales causas por la que las personas atentan contra su vida es la depresión, señaló Brenda Pagán, trabajadora social clínica del Centro de Salud Conductual San Lucas en el Centro Médico Episcopal San Lucas de Ponce.

“La falta de empleo, la pérdida de un familiar significativo y los cambios que hemos vivido desde el 2017 por los huracanes, temblores y la pandemia, son algunas de las razones por las que las personas se sienten deprimidas y llegan a tener ideas suicidas o intentan privarse de su vida”, indicó Pagán.

Alerta a las señales

De acuerdo con la trabajadora social clínica, cuando las personas se deprimen o tienen altos niveles de estrés y ansiedad, presentan alteraciones en su comportamiento, como los cambios en los hábitos de alimentación, el abuso de alcohol o drogas como método de escape, cambios repentinos en el estado de ánimo, el regalar las pertenencias de valor o una pobre ejecución laboral.

“Algunos pacientes se aíslan y no quieren hablar con nadie. Pero también hay pacientes que se ponen agresivos y pueden llegar en ambas situaciones a atentar contra su vida”, agregó Pagán.

Aclarando mitos

La especialista mencionó que es indispensable tomar en cuenta esos cambios en el comportamiento y no ignorarlos.

“Hay mitos de que no se puede hablar del suicidio porque promueve que las personas lo hagan, pero no es cierto. Pensar que la persona que lo dice no lo hace también es incorrecto. Los familiares deben apoyarlos y prestarle atención a lo que dicen y a su lenguaje no verbal.  Ellos como recursos de apoyo son parte fundamental en el proceso de recuperación del paciente”, indicó.

Con apoyarlos, la trabajadora social clínica se refiere a realizar actividades que ayuden a que la persona identifique maneras para poder recrearse –como ir a comer helado o pasear por la playa– mantener una comunicación asertiva, no dejarlos solos y sobre todo sugerirle que busque ayuda profesional.

El Centro de Salud Conductual del Centro Médico Episcopal San Lucas cuenta con una sala estabilizadora abierta las 24 horas donde se evalúa al paciente para determinar si debe ser admitido. De ser hospitalizado, el paciente recibe ayuda de psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales clínicos, consejeros en adicción, terapistas recreativos y terapistas ocupacionales. Pronto estrenarán un área de hospitalizaciones parciales, donde el paciente recibirá terapias por medio día y luego regresa a su hogar.

“Existen programas disponibles de apoyo para el paciente. Estamos aquí y queremos darle a los pacientes todas las herramientas que necesitan para sobrellevar cualquier situación y prevenir que atenten contra su vida”, puntualizó Pagán.

Si considera que necesita ayuda profesional o si está experimentando ideas suicidas, puede llamar al Centro de Salud Conductual San Lucas al 787-625-1430, las 24 horas, los 7 días a la semana.

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