Centro Médico Episcopal San Lucas, único hospital en la isla con novel tratamiento para las carótidas
Centro Médico Episcopal San Lucas, único hospital en la isla con novel tratamiento para las carótidas (BrandStudio)

Los derrames cerebrales son una de las principales causas de muerte en los Estados Unidos. Una tercera parte de ellos está relacionado con la aterosclerosis carotidea, una condición donde las carótidas (arterias que están en el cuello) acumulan placa (formada mayormente de grasa y colesterol). La acumulación de placa obstruye el flujo de sangre al cerebro, explicó Rafael Santini Domínguez, cirujano vascular del Centro Agudo de Cirugía Vascular en el Centro Médico Episcopal San Lucas.

Cuando esta condición no se diagnostica ni se trata a tiempo, coloca al paciente en peligro de que la placa se rompa y cause un derrame cerebral. Según Santini Domínguez, las personas que tienen presión alta, diabetes, fallo renal y que son fumadores o mayores de 65 años están en riesgo.

“Todos los pacientes que tengan dos factores de riesgo y mayores de 55 años deben hacerse pruebas de cernimiento, que consiste en un ultrasonido. En el caso de los mayores de 65 años, deben hacérsela si presentan un solo factor de riesgo”, sostuvo.

Nuevo tratamiento con menos riesgos

Existen varias formas de tratar esta condición y todo dependerá de cuán grave es.

Si está en un nivel leve, se trata con medicamentos para bajar el colesterol y un antiplaquetario como aspirina. “Los pacientes que están en una etapa más severa –que tienen más de un 50% de estrechez y síntomas– se les recomienda cirugía, igual que a pacientes con más de 70% de estrechez asintomáticos. Hasta hace dos años solo existían dos formas de realizarla, ambas con mayor porcentaje de riesgos”, mencionó.

Sin embargo, recientemente se aprobó un nuevo procedimiento, que se llama TCAR (TransCarotid Artery Revascularization). En Latinoamérica, solo está disponible en el Centro Médico Episcopal San Lucas.

El TCAR consiste en realizar una incisión en el cuello, encima de la arteria carótida. Luego se usa una cánula o tubo especial que causa un flujo de sangre retrógrado (en vez de esta ir al cerebro, va a la pierna). En ese periodo se manipula la arteria para colocar la malla que expande la arteria carótida y que permite el flujo de sangre sin obstrucción y evita el desprendimiento de la placa.

“Para hacer este procedimiento se necesita una base de datos para grabar los resultados y la cirugía, y somos los únicos con esa base de datos en Puerto Rico. Lo mejor de este procedimiento es que tiene un riesgo de derrame cerebral o infarto cardiaco intraoperatorio más bajo que operaciones anteriores”, especificó.

Para más información o si necesita realizarse una prueba de cernimiento, puede llamar al Centro Médico Episcopal San Lucas al 787-844-2080 o a la oficina del doctor Santini Domínguez al 787-651-1429.

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