Adrianne G. Tossas Cavalliery
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Endemismo en las islas

Las islas aisladas geográficamente facilitan la formación de especies nuevas. El proceso comienza con un evento fortuito, como una tormenta, que desplaza individuos continentales a una isla remota, y se imposibilita su regreso a través de la barrera oceánica. En los nuevos ambientes descubren especies de flora y otros organismos que deben aprovechar para sobrevivir. Luego de miles de años sus descendientes se diferencian de la población ancestral debido a los cambios genéticos relacionados a adaptaciones morfológicas y fisiológicas.

Si los individuos originales llegan hasta un archipiélago, el proceso de endemismo es más extremo, porque evolucionan especies diferentes en cada isla. Este proceso promovió el surgimiento de las famosas 13 especies de finches de Darwin en Galápagos y 18 especies de honeycreepers en Hawái.

La región caribeña se considera una de las primeras cinco áreas del mundo en endemismo de plantas y animales. Solo en el grupo de las aves, encontramos 171 especies exclusivas de estas islas. Por ejemplo, cotorras de Centroamérica que se dispersaron a las islas se convirtieron en nueve especies, entre ellas la Amazona vittata de Puerto Rico. Igual ocurrió con especies de carpinteros, juís, pájaros bobos, calandrias y zumbadores, en procesos que se estima iniciaron hace seis o siete millones de años. El avance en técnicas moleculares ha permitido medir la diferenciación genética entre especies similares, llevando a declarar nuevas especies endémicas. En Puerto Rico, con estos hallazgos han ascendido al Mucarito y Llorosa a niveles más altos de divergencia, con género y familia endémicas, respectivamente. Más estudios podrían aumentar la lista de 17 especies endémicas en el futuro.

Las especies endémicas son más vulnerables a la extinción debido al delicado balance de las redes de organismos que coexisten en ecosistemas pequeños, con pocos recursos, y limitadas posibilidades de dispersión. La destrucción ambiental o la llegada de especies invasoras son particularmente detrimentales. Debemos ser conscientes de la valiosa diversidad natural con la que convivimos, y tomar medidas para asegurar su subsistencia.

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